Domingo , 23 Abril 2017
Entrevista a la cantaora Rocío de Dios

ROCÍO DE DIOS: “Si no se siente lo que se canta, no hay nada”

Texto: Fco. Martínez.

Rocío de Dios (Córdoba, 1991) es una de las jóvenes cantaoras cordobesas con más proyección artística. La corta pero intensa trayectoria en festivales, peñas y concursos le está sirviendo como aprendizaje y experiencia para ir forjando su personalidad cantaora. Afición y dedicación al flamenco son sus premisas fundamentales.

– ¿Qué te llevó al flamenco?
– Llevo toda mi vida escuchando flamenco. Mi abuelo cantaba, también mi tía Eva de Dios… Así que todo el ambiente familiar me motivó a aficionarme desde muy pequeña. Pero no fue hasta bien entrada en los 17 años cuando dije que quería cantar, algo que sorprendió a mi familia porque no me creían, en realidad no esperaban de mí que fuera a cantar. Como me gustaba el cante sabía que me podía defender cantando.


“En los recitales en las peñas me encuentro más protegida por estar arropada por el público”


 

– ¿Qué recuerdos tienes de tus primeros recitales ante el público?
– La primera vez que di un recital fue en la Peña Flamenca ‘Fosforito’ de Córdoba, después di otro en la Peña ‘Fosforito’ de Puertollano y el tercero en el ‘Rincón del Cante’. Recuerdo esos primeros recitales como algo muy grato para mí, lo que pasa es que ahora veo los vídeos de aquellas actuaciones y no salieron tan bien como yo creía. No obstante, esos fueron mis primeros pasos de cantar en público, de darme a conocer como cantaora.

– Cantas en numerosos festivales y peñas, pero también en concursos. ¿Cómo afrontas cada uno de estos retos artísticos?
– En los recitales en las peñas me encuentro más protegida por estar arropada por el público, pero en los concursos, aunque también estás en contacto con el público, la actuación es más medida porque tienes que respetar los cánones del certamen. También me pongo más nerviosa porque te están observando y pendientes de si cometes algún error. En el concurso estás más limitada, en cambio en un recital, en una peña o en la una actuación en un festival, me encuentro más suelta y sin miedo porque un error no cuenta tanto.

 


“Me siento muy identificada con el cante por soleá de Antonio Mairena. Para mí su cante es muy puro y me llena mucho”


 

– ¿Cuáles son tus referencias cantaoras?
– Suelo escuchar mucho a Antonio Mairena, Manolo Caracol, la Paquera de Jerez, el Tio Borrico, La Periñaca, a Fernanda y Bernarda de Utrera y muchos artistas más. Por ejemplo, me siento muy identificada con el cante por soleá de Antonio Mairena porque para mí su cante es muy puro y hondo y me llena mucho.  Lo que si hago siempre con todos los que escucho es no copiar, sino hacer el cante mío, pero sin perder de pista la referencia. Sentir el cante es lo más importante, como ocurre con la guitarra y el baile, si no se siente lo que se canta no hay nada. La Periñaca cantaba por soleá para rabiar pero yo no puedo imitarla. Primeramente intento superarme a mi misma y después hacer algo en mi terreno pero sin perder la esencia de ellos, de todos esos maestros. También trato de tener un repertorio variad. Si hoy canto en un peña flamenca determinada y, al tiempo, tengo que volver a ese mismo sitio, me gusta hacer algunos cantes distintos.

– ¿Como joven que eres qué opinión te merece el denominado ‘flamenquito’?
– No me gusta, siempre he dicho que tengo de edad veinte años pero de mentalidad muchos más porque a mi me gusta el cante hondo, el cante antiguo, el cante “dolío”; el ‘flamenquito’ no me gusta. Si hay que escucharlo se escucha, pero no me llega.

 


“Mi meta es superarme a mí misma, tirar para adelante y no dar un paso atrás ni para tomar impulso”


 

– Cada vez es más importante la presencia de la mujer en el flamenco…
– La situación ha cambiado para mejor, ya que hace años había pocas mujeres en el cante. Ahora nos acogen y tratan a las cantaoras como una persona más y no es como antes que muchas cantaoras tuvieron que triunfar en un mundo de hombres. En este sentido la igualdad se va notando y ya no hay tantos miramientos ni tabús.

– ¿Qué aspiraciones tienes como cantaora?
– Mi meta es siempre superarme a mi misma, tirar para adelante y no dar un paso para atrás ni para tomar impulso. Lo mio ahora es estudiar todos los días cante porque a mí me gustaría llegar a ser una buena cantaora, sin perder nunca la humildad. El pasado verano he tenido la experiencia grata y mucha suerte en estos tiempos de crisis de haber podido cantar en numerosos festivales y compartir cartel con grandes artistas. He aprendido que los nervios no sirven para nada. Precisamente ‘El Cabrero’ me dio el siguiente consejo: “un cantaor con nervios es un cantaor perdido y un cantaor con respeto al escenario es un cantaor hecho”.

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