El devenir histórico de la guitarra flamenca en particular y del flamenco en general no puede entenderse sin la fusión de culturas, sin la aportación del folclore popular y sin la riqueza y diversidad de los distintos pueblos y tradiciones que han arraigado en Andalucía. Toda esta amalgama de elementos convergen en el arte jondo, que, en lo que concierne a la guitarra flamenca, continúa su evolución experimentando con mestizajes, fórmulas musicales y nuevas instrumentalizaciones. Precisamente de uno de estos ensayos fuimos testigos el pasado lunes, en el Teatro Góngora, donde el guitarrista sevillano Rycardo Moreno presentó su espectáculo Flamenco Moreno en el ecuador de la programación del Festival de la Guitarra de Córdoba.
La propuesta del lebrijano centra su reclamo principal en los toques con guitarra fretless, que viene a ser una sonanta sin trastes en el mástil. Desde un punto de vista de la teoría musical, la ausencia de trastes permite al intérprete modular de forma natural las melodías incrementando el repertorio de notas musicales en cuartos de tono y microtonos. ¿Y como se percibió esto en el oído a la hora de la verdad? Pues en melodías flamencas con ecos de Oriente Medio y la India.
Dejando al margen la novedad del excéntrico instrumento y centrándonos en lo estrictamente musical, lo cierto es que no hubo novedosas aportaciones más allá del protagonismo de melodías con influencia oriental (algo ya experimentado en el flamenco), las cuales Moreno hizo brotar de escalas de forma virtuosa desplegando una técnica de ejecución e improvisación tomada del jazz. Fue lo que ocurrió nada más arrancar la actuación con las Alegrías canta la naranja. Y también lo que pudimos ver en el resto del repertorio, donde dio rienda suelta a una fórmula planteada a base de guitarras electrificadas, percusión y acompañamiento de palmas y voces. Todo para llegar siempre a un mismo fin: el de estirar y diseccionar a base de microtonos las notas de melodías tradicionales que conforman la base de cantes y palos tan añejos como la soleá o las seguiriyas.
Hubo tiempo también para escuchar una versión de Gnossienne nº 1, obra compuesta originalmente para piano por el francés Erik Satie a finales del siglo XIX. Quizá fue la interpretación en la que más y mejor pudo recrear el lebrijano la atmósfera oriental que emanaba de su toque sin trastes.
El tramo final del concierto nos dejó el baile por seguiriyas de Nazareth de los Reyes y el acompañamiento de Rycardo Moreno ya con su guitarra tradicional, aunque afinada en Re. Los últimos acordes por bulerías fueron un auténtico ejercicio de improvisación con guitarra eléctrica, terreno más próximo al de una jam session en el que Moreno se mueve como pez en el agua.
En definitiva, Flamenco Moreno es una propuesta singular e interesante, que deja en evidencia la fuerte personalidad de un guitarrista valiente que demostró que no siente reparo en arriesgar y experimentar partiendo de una raíz que conoce y respeta, pero al que nos hubiera gustado disfrutar en una faceta más clásica de intérprete flamenco de concierto, sin la muleta de una segunda segunda guitarra sosteniendo la armonía y el compás en gran parte del espectáculo, y con un toque más polivalente y cercano a la técnica flamenca ya sea en sonanta con o sin trastes.
6 de julio. Festival de la Guitarra de Córdoba. Teatro Góngora Rycardo Moreno Rycardo Moreno, guitarra flamenca Javier Ceballos, segunda guitarra Noelia de los Ríos y Belén de los Reyes, voces Ané Carrasco, percusión Nazareth de los Reyes, baile
cordobaflamenca.com Guía de Flamenco de Córdoba. Experiencias Flamencas, agenda de conciertos, espectáculos y noticias
