Francisco Escudero 'El Perrete', en uno de los momentos de su actuación en la fase final del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba 2019. Foto: M. Valverde.
Francisco Escudero 'El Perrete', en uno de los momentos de su actuación en la fase final del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba 2019. Foto: M. Valverde.

Noche brillante en la recta final del concurso

III Fase de opción a premio XXII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. Guitarra: Alberto López. Baile: Florencia Oz. Cante: Francisco Escudero ‘El Perrete’.

Texto: A. Higuera.
Fotos: M. Valverde.

Llegados a la recta final de la fase de opción a premio, si algo ha quedado patente durante las dos semanas y media que han transcurrido desde que dio comienzo el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, es el alto nivel que han demostrado la gran mayoría de aspirantes de esta edición.

La cantera flamenca de cante, baile y guitarra está asegurada y repleta de jóvenes con talento que están elevando el arte jondo a unas cotas de excelencia difícilmente imaginables solo unas décadas atrás. Algo en lo que seguramente tiene mucho que ver la academización del flamenco que, aunque cuente con detractores y pueda ser criticable en algunos aspectos, ha contribuido a democratizar un arte que antes había que ‘mamar’ en determinados ambientes o familias.

Un buen ejemplo de lo que comentamos lo tenemos en el Conservatorio de Música ‘Rafael Orozco’, donde la implantación del Grado de Guitarra Flamenca ha convertido a Córdoba en la mayor fábrica de guitarristas flamencos del mundo. Cierto es que obtener un título no le convierte a uno en artista (ni tiene por qué hacerlo), pero también es verdad que muchos de los que han pasado por sus aulas ya son grandes figuras de las seis cuerdas.

Uno de ellos es el guitarrista Alberto López, que anoche fue el encargado de abrir la tercera ronda de la gran final del certamen. El granadino lleva años recorriendo el mundo como solista y tiene en su haber numerosos reconocimientos que lo distinguen como uno de los nuevos valores de la sonanta. Ayer quiso arrancar su actuación por granaína y continuó con una taranta, con la que dejó clara su inclinación por los toques libres en el apartado de solista. Una faceta en la que destacó la musicalidad de ambas composiciones y su técnica, que resultó especialmente brillante en algunos de los trémolos con los que adornó sus falsetas.

Llegado el momento del acompañamiento, hizo un repertorio de cantiñas -con recuerdo a Córdoba incluido- junto a la voz de Cristina Tovar y las palmas de Dani Bonilla y Jorge Pérez ‘El Cubano’, mientras que en el toque atrás acompañó el baile por tientos tangos que interpretó Óscar de los Reyes demostrando un toque certero, seguro y elegante propio de quien domina el terreno que pisa.

La imparable internacionalización que experimenta el flamenco también ha quedado de manifiesto este año en el Nacional de Córdoba. Una muestra de que el arte jondo, más allá de ser un producto cultural que exportamos al mundo entero, cuenta con una comunidad de admiradores, aficionados y alumnos en todo el mundo. Esta realidad ha dado lugar a que por tercera vez -las dos anteriores fueron dos bailaoras japonesas- una aspirante de un país extranjero haya conseguido hacerse un hueco en la final del certamen. Nos referimos a la chilena Florencia Oz, una bailaora en cuya trayectoria encontramos colaboraciones en compañías tan destacadas como el Ballet Flamenco de Andalucía.

En su paso por el Gran Teatro, empezó por seguiriyas y siguió por bulerías y caña con bata de cola y matón, tres palos en los que estuvo acompañada de un cuadro formado por David Caro a la guitarra, el cante de Jesús Corbacho y Antonio Campos y las palmas de Hugo Sánchez. Coreografías sencillas y una buena técnica de pies fueron las notas más reseñables de sus tres pases, en los que algunos de sus movimientos nos recordaron a la gran Eva Yerbabuena.

Pero lo mejor de la noche llegó al final. Como viene siendo habitual en el guión de todas las rondas, el aspirante de Cante fue el último en subir a las tablas. En esta ocasión, turno para Francisco Escudero ‘El Perrete’, una de las jóvenes promesas del cante extremeño. Abrió su actuación por tonás campesinas y continuó con la guitarra de Juan Vargas por guajiras, bulerías por soleá y fandangos naturales.

El Perrete logró meterse al público en el bolsillo desde el primer ayeo con un estilo personal, en el que distinguimos ecos marcheneros, de Caracol y, especialmente, de su paisano Porrina de Badajoz. Un cante melodioso y melismático casi rescatado de un disco de pizarra, de los que pellizcan y acarician al mismo tiempo, con el que nos brindó algunos de los mejores momentos de toda la fase final.

Y mañana, más. A partir de las 20:30 horas, cuarta y última ronda de opción a premio con la actuación de la bailaora Isabel Rodríguez, el guitarrista Álvaro Martinete y la cantaora Ángeles Toledano

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