Lola Pérez y su grupo en uno de los momentos de su actuación en Puente Genil. Foto: Miguel Valverde.

Fiesta de lo jondo en Puente Genil

El Festival de Cante Grande ‘Fosforito’ de Puente Genil volvió a reunir a un nutrido grupo de aficionados a lo jondo llegados de todos puntos de Andalucía en una noche en la que el cante y el baile fueron protagonistas hasta bien entrada la madrugada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alrededor de mil localidades ocupadas para asistir a una cita que dio comienzo con el merecido homenaje al cantaor Luis de Córdoba, a quien este año la organización ha dedicado la cuadragésimo séptima edición del festival. El acto protocolario, en el que estuvieron presentes Antonio Fernández ‘Fosforito’, el alcade de la localidad, Esteban Morales, y el delegado de Cultura de la Diputación de Córdoba, Antonio Pineda, finalizó con la entrega a la joven cantaora sevillana Tamara Aguilera del galardón en reconocimiento de su primer puesto logrado en el I Certamen de Cante Membrillo de Oro, un premio que le valió para ser la encargada de abrir la noche de cante.

Tras el paso de la joven cantaora por las tablas, llegó el turno de Julián Estrada. El cantaor pontanés estuvo acompañado en todo momento por una de las mejores sonantas de la tierra, la de Manuel Silveria, que junto al guitarrista local Jesus Zarrías arrancaron los primeros oles de la noche entre la afición.

Argentina dio el relevo al cantaor pontanés con una brillante puesta en escena en la que estuvo flanqueada por las guitarras de José Quevedo ‘El Bolita’ y Eugenio Iglesias y el compás a las palmas de Torombo y Los Mellis. La cantaora onubense volvió a demostrar tras su paso por la Noche Blanca del Flamenco el pasado mes de junio que su arte sigue en línea ascendente y que el espectáculo que la está llevando a los principales escenarios del país alcanza el sobresaliente.

El baile fue la antesala del receso en una maratoniana velada que solo fue deslucida en esta ocasión por los problemas de sonido del suelo nada más comienzo la actuación de la bailaora cordobesa Lola Pérez. Magistral el dominio del mantón en las seguiriyas que se marcó una artista que, no en vano, cuenta en su haber con el Premio Matilde Coral del Concurso Nacional de Córdoba. Junto a ella estuvieron la guitarra de Niño Seve, el Güeñi al cante y las palmas del Mori, que dedicaron su actuación a Luis de Córdoba y al maestro Fosforito.

Marina Heredia en el Festival de Cante Grande de Puente Genil. Foto: M. Valverde.Marina Heredia, una de las artistas más esperadas de la noche, abrió la segunda parte del festival. La granadina hizo un alarde de entrega sobre el escenario, llevando su garganta al límite y recreando con un exquisito gusto letras y cantes del malogrado maestro Morente. Acompañada a la guitarra por Diego del Morao, nadie puede discutir el dulce momento que atraviesa esta artista que sin lugar a dudas dejó algunas de las mejores pinceladas de la noche.

Por último, se presentaba sobre las tablas el lebrijano José Valencia, otro de los grandes atractivos de la noche. Era la primera vez que el cantaor pisaba las tablas de Puente Genil, pero su cante puro y desnudo de artificios a buen seguro no será fácil de olvidar por los aficionados. Cantando por derecho José Valencia hizo valer una forma de entender el cante que le ha valido uno de los Giraldillos de la última Bienal de Sevilla. Todo un derroche de jondura el que ofreció junto a la guitarra de Juan Requena que agradecieron los aficionados hasta el último momento de su actuación pasadas ya las cinco de la madrugada.

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