No debe ser fácil meterse en la piel de Lorca. Sumergirse en las emociones del poeta granadino, retratar su alma, desligar su figura artística de su faceta humana y empaparse de los miedos y contradicciones que embargaron al genio de Fuente Vaqueros es una labor de psicoanálisis que se antoja en sí misma desde el origen como un reto inabarcable. ‘Federico según Lorca’ de Eva Yerbabuena es solo por eso una propuesta valiente por encima de todo.
Una mirada arriesgada y estereoscópica del poeta y su persona que se ofrece sin tabús y sin caer en tópicos, echando mano para ello de recursos que trascienden lo flamenco. La danza contemporánea y la teatralización de las escenas cobran así un peso importante en una obra que cuenta con un espectacular montaje y despliegue de medios a lo largo de las casi dos horas que se prodiga.
La sobrecogedora voz en off de Juan Diego, la llamada a la oración de los musulmanes con la que se inicia el espectáculo, las proyecciones audiovisuales que acompañan a las coreografías y el continuo juego de luces y sonidos sitúan a este espectáculo en consonancia con los nuevos aires que corren en las artes escénicas. Sin duda una original y brillante puesta en escena que, sin embargo, peca de guardar lo estrictamente flamenco en uno de esos pequeños frascos de perfume embriagador que se dispensan con cuentagotas.

Eva Yerbabuena era la gran apuesta de este año del Festival de Guitarra dentro del apartado de flamenco y, a juzgar por la respuesta del público antes y después del espectáculo – apenas se vendieron 800 entradas en un teatro al aire libre que cuenta con 3.500 localidades -, bien puede decirse que no cumplió las expectativas previstas. Eso a pesar del elenco que pasó por las tablas de La Axerquía. Un gran cuerpo de baile masculino y femenino, las desgarradoras voces de José Valencia y Enrique El Extremeño y la siempre sugerente guitarra de Paco Jarana, al que hay que valorar el gran trabajo que ha hecho en la dirección musical de esta obra. Ellos se encargaron de poner el duende al alma de Federico y para ellos fueron los oles de la noche en su fiesta por bulerías.
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