La recta final del Festival de la Guitarra de Córdoba nos citó en el Teatro Axerquía la noche del pasado viernes. Un encuentro con parte de la flor y nata del flamenco para reivindicar el legado y honrar la memoria del artista más grande e internacional que ha dado la guitarra flamenca: el maestro Paco de Lucía.
Aunque, a priori, el espectáculo se antojaba como uno de los más sugerentes de la oferta de flamenco de la presente edición del festival, lo cierto es que el recinto le vino demasiado grande. Algo nada fuera de lo común tratándose de este género, dicho sea de paso. Y es que en esta ciudad la afición sigue dando la espalda a lo jondo en lo que a asistencia a espectáculos se refiere. Si echamos la vista atrás, solo grandes figuras como Paco de Lucía y cuatro más han sido capaces de meter a 3.000 personas en la Axerquía. Más difícil aún cuando el viernes pasado a la misma hora la selección española se jugaba su pase a las semifinales del mundial de fútbol.
Y eso que esta selección, la de artistas reunidos por la Fundación Paco de Lucía -promotora de Paco de Lucía Legacy-, también era pata negra. Una docena de intérpretes escogidos entre compañeros del maestro en sus giras internacionales como Duquende, David de Jacoba, Piraña o Farru y admiradores o colaboradores en otros menesteres discográficos como Chano Domínguez, Sandra Carrasco o Josemi Carmona.
La música de Paco de Lucía fue el denominador común durante las más de dos horas que se prolongó el espectáculo, que se concibe sin hilo argumental más allá de la entrada y salida al escenario de los artistas que participan en el mismo. Temas tan reconocibles como las rumbas Chanela o Soy gitano con su sobrino Antonio Sánchez a la guitarra sirvieron para romper el hielo y dar paso a los solos del pianista Chano Domínguez y el guitarrista Juan Habichuela Nieto. Siguió tras ellos la cantaora jerezana María Terremoto, que interpretó el tema Zambra gitana, un clásico de la copla incluido en el álbum Canción andaluza del maestro, y remató su actuación con los tangos Solo quiero caminar junto a las guitarras de Josemi Carmona y Diego del Morao. La aportación femenina la completó la cantaora Sandra Carrasco, también con versiones de copla y letras por fandangos.
Entre cantes y solos de piano y guitarra -con mención especial para Antonio Rey, Chano Domínguez y Diego del Morao- fue discurriendo un homenaje que resultó descafeinado durante muchos momentos por la falta de ambiente en la grada y la escasa conexión entre artistas y público que provocaban los continuos cambios de formación en el escenario. Hubo que esperar a que Duquende abriera la boca para escuchar los primeros oles en el teatro. Un clamor que fue en aumento con el baile por alegrías de Farru, sin duda uno de los artistas más ovacionados de la noche.
La recta final fue un carrusel de hits del maestro con temas como las bulerías Volar. Y como no podía de ser de otra manera, el fin de fiesta reunió a todos los artistas en el escenario para interpretar la rumba Entre dos aguas, la oda a la improvisación con la que Paco de Lucía cerró su último concierto en Córdoba en este mismo escenario en 2010. A esas horas había ganas de más, pero esta vez nos quedamos sin bis.
10 de julio. Festival de la Guitarra de Córdoba. Teatro Axerquía
Paco de Lucía Legacy
Josemi Carmona, Diego del Morao, Antonio Sánchez, Antonio Rey, Juan Habichuela Nieto,: guitarra
Sandra Carrasco, María Terremoto, Duquende y David de Jacoba, voz
Chano Dominguez: piano
Farru, baile
Joni Losada, bajo
Piraña, cajón
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