Carmen Cortés, en uno de los momentos de su espectáculo 'La Gitanilla'. Foto: Miguel Valverde.

Noche de gitanería en el Gran Teatro

La llegada de los gitanos a la Península Ibérica, la picaresca, el amor, los celos y la muerte son los ejes temáticos sobre los que pivota la versión dancística de la novela ‘La Gitanilla’ de Cervantes que presentó el pasado miércoles en el Gran Teatro la bailaora Carmen Cortés, que fue la encargada de poner punto y final a la programación de espectáculos de flamenco del Festival de la Guitarra de Córdoba.

Como suele ser habitual en las efemérides de personajes ilustres, el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes sirve de perfecta excusa para ‘vender’ una producción en la que se intercalan folclore, escuela bolera y flamenco. Una obra repleta de gitanería que tiene como punto de partida la entrada de los primeros gitanos en la península ibérica para narrar la historia de amor de la ‘Preciosa’.

La picaresca, el amor, los celos y la muertes, son los ejes temáticos de 'La Gitanilla'. Foto: Miguel Valverde.
La picaresca, el amor, los celos y la muertes, son los ejes temáticos de ‘La Gitanilla’. Foto: Miguel Valverde.

 

El espectáculo toma como fundamento la danza teatralizada para adentrarnos en el ambiente de finales del siglo XVI de la mano de unas composiciones musicales -obra de Gerardo Núñez- que son uno de los puntos fuertes del espectáculo. Especialmente sobrecogedora resultó la interpretación de Javier Conde de la granaína ‘La Cartuja’, una de las obras más conocidas del maestro jerezano. Otra cosa bien distinta se vio en el apartado dramatúrgico, con interpretaciones poco convincentes y, en algunos momentos, diálogos ininteligibles para el espectador.

Escuela bolera, folclore y flamenco se unen en el espectáculo de Carmen Cortés. Foto: Miguel Valverde.
Escuela bolera, folclore y flamenco se unen en el espectáculo de Carmen Cortés. Foto: Miguel Valverde.

 

Desde un punto de vista estrictamente flamenco, hubo poco baile. Lo más destacable de la obra es el baile por soleá que protagoniza Carmen Cortés en su parte final. La bailaora no precisa más que su figura de ébano para llenar el escenario y citar al duende. Su estilo es el baile de siempre, pero con un toque personal que lo hace único y que es capaz de dormir el baile o de desatar un ciclón cuando uno menos se lo espera. Puro sentimiento, algo digno de agradecer en los tiempos que corren.

La nota nostálgica de la noche fue el reconocimiento que toda la compañía quiso brindar a Juan Peña ‘El Lebrijano’ antes de dar comienzo al espectáculo. Homenaje a uno de los artistas más insignes y relevantes del arte jondo en los últimos cincuenta años cuyo fallecimiento ha vestido de luto al mundo del flamenco y de la cultura.

Compañía Flamenca de Carmen Cortés. La Gitanilla
Gran Teatro. 13 de Julio.
Baile: Carmen Cortés, Alejandro Amores y Florencio Campo. Cuerpo de baile: Vanesa Rodríguez, Raquel Martínez, Lorena Martínez, María Farelo, Paula Fernández, Marta García, Cristian Rubio “Truco”, Daniel Yagüe, Alejandro Cerda y Mariano Lozano. Guitarristas: José Carbonell y Javier Conde. Cante: Antonio Carbonell, Antonio Moreno “Cancun” y Sonia Pérez. Percusiones: Rafael Serrano y José Suero “Morito”. Violín: Konstantin Chakarov.

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