Concierto de despedida de los escenarios de Víctor Monge 'Serranito' en el Festival de la Guitarra de Córdoba. Foto: Festival de la Guitarra
Concierto de despedida de los escenarios de Víctor Monge 'Serranito' en el Festival de la Guitarra de Córdoba. Foto: Festival de la Guitarra

El último sueño de Serranito

Víctor Monge ‘Serranito’. ‘Como un sueño’
14 de julio. Gran Teatro
Guitarra: Serranito.
Segundas guitarras: Paco Vidal y Javier Conde.
Cante: Eva Durán.
Violonchelo: Cary Rosa Varona
Percusión: Víctor Monge
Baile: Ángel Muñoz.
Palmas: Rafa del Calli

Comentaba Serranito en una entrevista publicada esta semana por un medio local, que el sueño de un artista nunca muere mientras uno está en el mundo. Que la mente le seguía pidiendo crear y enfrentarse al público. Y así fue. Con casi ochenta años y sesenta y cinco de ellos sobre los escenarios, el guitarrista madrileño se subió por última vez a las tablas del Gran Teatro la noche del miércoles. Y lo hizo para cumplir su último gran sueño: despedirse de la afición que lo encumbró como uno de los revolucionarios de la guitarra flamenca de concierto.

Minutos antes de que el maestro hiciera aparición, esperábamos impacientes en el patio de butacas ante la toma de conciencia de que estábamos a punto de vivir un momento único. Un acontecimiento histórico que el protagonista de la noche quiso iniciar tocando por aires de levante y explayándose con una taranta de casi diez minutos. Era toda una declaración de intenciones. Serranito llegaba a pecho descubierto. Dispuesto a vaciarse y a darlo todo en el mismo sitio donde en 1971 barrió a sus adversarios y se hizo con el Premio ‘Ramón Montoya’ de guitarra de concierto.

Venía a recordar a los viejos su música y a presentar su legado a los más jóvenes. Pero los años no pasan en balde. Ni siquiera para los genios. Eso y el miedo escénico, que siempre juega malas pasadas. “Pido disculpas porque estoy muy nervioso”, dijo el maestro nada más tomar el micrófono. Y es que llega un momento en el que las manos no pueden seguir la música que brota de la cabeza. Es ley de vida. Un axioma que Serranito se afanó en desafiar durante todo el concierto tratando de desplegar su virtuosismo en un repertorio de lo más exigente.

Soleá y farruca en solitario y luego tangos de Granada y temas como ‘Dani’ o el célebre ‘Agua, fuego, tierra y aire’ se fueron sucediendo ya con el acompañamiento del resto de músicos y en especial de dos reactores de la sonanta, los guitarristas Paco Vidal y Javier Conde, que llevaron en volandas al maestro. Uno de los mejores momentos de la noche corrió a cargo del bailaor cordobés Ángel Muñoz, que deleitó al público con su flamenquísimo porte y una baile magistral por soleá por bulerías.

Una versión del ‘Concierto de Aranjuez’ con arreglos de Serranito sirvió de bis y despedida del guitarrista en Córdoba, que terminó marcándose una pataíta para disfrute del personal. Se le vio feliz. Radiante. Fue un digno adiós para uno de los más grandes.

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