Domingo , 26 Marzo 2017
Rafael Trenas 'Hijo',guitarrista de flamenco de Córdoba

RAFAEL TRENAS ‘HIJO’: “La guitarra no basta con tocarla, hay que transmitir un mensaje con ella”

Lleva la guitarra flamenca en la sangre y sigue la escuela clásica que ha mamado de su padre. Rafael Trenas Hijo es sin lugar a dudas uno de los más firmes valores del toque flamenco cordobés. Su talento en el acompañamiento al cante y al baile ha sido reconocido con el Primer Premio del Concurso de la Fundación de Cristina Heeren para jóvenes flamencos en 2007 y, a pesar de su juventud, ya ha acompañado a leyendas vivas del flamenco como Curro de Utrera. Madurez, talento desbordante y pasión por la guitarra son las virtudes que atesora este guitarrista, al que le espera un prometedor futuro en el mundo del flamenco.

– Has vivido en un ambiente flamenco y tu padre es un gran guitarrista, en tu caso se puede decir que has ‘mamao’ el flamenco desde pequeño…
– Sí. En mi casa se ha escuchado siempre la guitarra de mi padre, pero él nunca ha tratado  que yo fuera guitarrista. Es más, yo empecé a tocar la guitarra a los ocho años, porque él siempre esperó a que fuese yo mismo el que mostrase interés por el toque, que no me sintiese obligado a tocar la guitarra por el simple hecho de que él se dedique a esto.

– ¿Qué ha sido lo más valioso que has aprendido de tu padre?
– Mi padre me ha transmitido el toque de la escuela clásica de la guitarra y me ha enseñado a comprender la guitarra y a saber lo que se tiene que hacer con ella. Porque la guitarra no basta con tocarla, sino que hay que transmitir un mensaje con ella. Hay muchos guitarristas que se centran en la técnica, cuando la verdad es que con una sola nota se puede crear un efecto mayor que dando cien.  Más vale una nota bien dada o un silencio que mil notas descontroladas, porque, si lo que estás tocando no transmite, no vale nada.

 


“La guitarra flamenca es un instrumento tan grande que resulta imposible aprender únicamente con lo que se enseña en el conservatorio”


 

– Este año terminas la carrera de guitarra flamenca en Córdoba, ¿qué es lo que no puede aprender un guitarrista flamenco en el conservatorio?
– Lo que un guitarrista no encuentra en el conservatorio es la motivación para tocar todos los días. El esfuerzo que tiene que hacer en su casa quien se quiere dedicar al mundo del flamenco es muchísimo mayor que el que exige el conservatorio. La guitarra flamenca es un instrumento tan grande que resulta imposible de aprender únicamente con lo que se enseña en el conservatorio. El acompañamiento al cante, al baile y la guitarra instrumental es un universo tan inmenso que uno puede dedicarse toda la vida a estudiarlo y no llegar a dominarlo completamente.

– Quieres decir que el conservatorio no es una escuela de artistas…
– Claro. El conservatorio ha academizado la guitarra flamenca y eso es muy positivo. La guitarra flamenca, hoy por hoy, se ha equiparado a cualquier otro instrumento. Lo que ocurre es que la carrera artística de un guitarrista flamenco pasa por acercarse a las tertulias flamencas, a las peñas, a los festivales y por completar su formación.

– ¿Sigue el gremio de los músicos minusvalorando a los guitarristas flamencos?
– La guitarra flamenca siempre ha estado discriminada por el hecho de venir de la calle y de ser un instrumento del pueblo, pero creo que, hoy en día, nadie puede decir que un guitarrista flamenco de conservatorio tiene una preparación inferior a la de cualquier otro músico.

– Acompañas al cante y al baile, ¿en qué faceta te sientes más cómodo?
– Me gusta acompañar en ambas facetas. Aunque es cierto que el acompañamiento al cante es lo que hago más a menudo, quizá porque siempre he tenido presente a mi padre acompañando a cantaores.

 


“Un guitarrista no puede vivir exclusivamente del talento, por eso se nota mucho los guitarristas que trabajan a diario”


 

– ¿Cuál crees que es el secreto para acompañar bien al cante?
– El guitarrista de acompañamiento al cante está al servicio del cantaor. Es una herramienta que tiene la función de conducir al cantaor y llevarlo de la mano lo mejor posible. Por eso, hay que tratar de no molestar el cante acompañándolo a tiempo y guardando los silencios.

– ¿Cuántas horas dedicas al estudio?
– Ahora algo menos, pero una media de cinco o seis hora diarias.

– ¿Para ti qué es más importante el talento o el trabajo diario?
– Lo más importante es el trabajo diario, pero si, además, viene acompañado de talento… Un guitarrista no puede vivir exclusivamente del talento, por eso se nota mucho los guitarristas que trabajan a diario.  

– Dinos tres maestros de la guitarra a los que admires.
– Niño Miguel, Paco Cepero y Juan Habichuela, por decirte solo tres… Me gusta el toque añejo y antiguo de la guitarra tradicional, su sonoridad abierta y la flamencura de este tipo de toque.

– ¿Crees que el toque clásico se está perdiendo entre los guitarristas jóvenes?
– El flamenco ha evolucionado muy rápido en los últimos años y la guitarra es el instrumento que más lo ha hecho. Es normal que la gente busque cosas nuevas, pero creo que el toque clásico se va a seguir siendo recordado y la gente que haya seguido la escuela tradicional continuará sonando dentro unos años. Creo que en el toque pasa como en los vinos, puede salir uno muy bueno de una nueva cosecha, pero los reservas son los que se llevan la palma…



“Los jóvenes tenemos que luchar y trabajar a diario para crear nosotros mismos las oportunidades


 

 

– Tu talento ha sido reconocido por la Fundación Cristina Heeren, donde obtuviste el primer premio en acompañamiento al cante y al baile en 2007, ¿a qué aspiras a nivel artístico?
– Mi intención es seguir estudiando y practicando para poder acompañar al cante y al baile a los grandes artistas del panorama flamenco.

– ¿Os dejan meter cabeza en este mundo a los jóvenes flamencos?
– No tenemos las facilidades que nos gustaría tener para poder entrar en el circuito flamenco, pero creo que tenemos que luchar y trabajar a diario para crear nosotros mismos las oportunidades.

– ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
– Lo primero que quiero es terminar la carrera de guitarra flamenca para poder opositar. Y, sin lugar a dudas, continuar preparándome a diario y buscando nuevas formas. También me gustaría poder salir este verano por Europa para poder llevar nuestro arte fuera de España y seguir creciendo como persona y artista.

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