El flamenco de Jesús Méndez: calidad 100% garantizada

Si hubiera estudios que certificaran el flamenco bajo el amparo de la opinión nueve de cada diez expertos, Jesús Méndez ya podría imprimir en su cante el sello de calidad 100% garantizada.  Ante la verdad palpable, es imposible quedarse insatisfecho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este cantaor jerezano, que anoche presentó dentro de la I Muestra de Flamenco del Teatro Central su disco ‘Añoranza’, recoge el eco de una estirpe, de una tierra, de una forma de entender lo jondo en la que no cabe ni siquiera juicio externo. Qué se puede decir del cante cuando es vida. Por eso, sus espectáculos son indiscutiblemente dignos, incuestionablemente vitales e irrefutablemente sinceros.

En Méndez no cabe otra cosa que no sea la autenticidad. Y, desde ahí, se entrega y se arriesga en cada palo, ya sea en los que controla casi desde la cuna como en lo que quiere adentrarse. Por eso, lo cantó prácticamente todo.

Es cierto que no alcanzó la perfección en cada tercio ni estuvo igual de bien toda la noche. También -y esto es fácilmente solucionable- que el exceso de sonido impidió oír con nitidez la profundidad de su garganta en casi la primera mitad del recital.  Incluso que le falta trabajar aún más su sello propio, su marca personal. Pero todo esto pierde importancia porque el jerezano es capaz de hacer que el espectador sienta suyo cada quejío, se emocione con cada melisma  y reviva el flamenco como mejor interpretación de la vida. La que tan bien se entiende en Jerez.

Qué más da si suena caracolero por fandangos, recuerda a Terremoto por seguiriyas, tiene presente a La Paquera por tientos o emula a Mairena cuando le viene en gana. Qué más da si nos permite disfrutarlos en una voz nueva, que conmueve en los graves y convence en los agudos, que nos resucita las ganas de escucharlos a todos.

Lo mismo que nos inspiró la guitarra de Manuel Valencia. Su flamenquísimo toque, antiguo, y generoso, fue engrandeciendo la voz del cantaor y definiendo el concepto del espectáculo. Su contundente pulgar y sus falsetas precisas dejaban un regusto añejo que todavía permanecerá en el paladar de quienes lo degustaron. Así, puedo cantar hasta yo -pensé al salir de la sala-.

Por supuesto, al tándem Méndez-Valencia se le sumó un excelente cuadro de percusión y palmas que trajeron la esencia y el compás del Barrio de Santiago al patio de butacas por bulerías , tangos y alegrías. Y para colmo El Torta que, vestido de traje blanco, apareció en escena y levantó a los espectadores de sus asientos con solo abrir la boca y dejar escapar su voz rota . Inútil que se pregunten cómo estuvo. Juan no está, es.

El fin de fiesta se lo imaginan… Como recogen las grabaciones de La Niña de los Peines, daban ganas de jalear, ‘Jesús, ole tú y otra vez tú’.

ARTÍCULOS RELACIONADOS: {loadposition articulos_relacionados}

 

Tal vez te pueda interesar...

Rocío Luna, ganadora de la Lámpara Minera de La Unión.

La cordobesa Rocío Luna, flamante ganadora de la Lámpara Minera 2023

Entre ‘Olés’ y aplausos, la cantaora Rocío Crespillo Luna, conocida como ‘Rocío Luna’, conquistó al …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.